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domingo, 17 de abril de 2011

Elecciones 2011 en Perú: radiografía de una sociedad

Las elecciones de un país sirven para algo más que para elegir a sus gobernantes, sirven también para consultar a la gente qué piensa de la situación nacional, para medir el pulso de la sociedad, para sacarle una radiografía al país. Y vaya nivel de precisión de la última radiografía que el Perú se ha hecho.

Luego de la primera vuelta, el último domingo 10 de abril, hay dos candidatos que han logrado pasar al ballotage: Ollanta Humala (31.5%) y Keiko Fujimori (22.5%). Los candidatos ganadores sumados representan más de la mitad del país y sus votantes se concentran en los sectores socioeconómicos D y E (pobres y extremos pobres), y en las regiones de la sierra, de la selva y de la periferia de la capital. Esos votantes representan de alguna forma un voto antisistema, expresan un descontento popular, exacerbado por el discurso gobiernista de que “El Perú avanza”, que ante la crudeza de su realidad no les debe sonar a otra cosa que a burla y mofa. Efectivamente, el Perú avanza, pero sin ellos.

Dejaré para un momento posterior las complicadas condiciones políticas que va a tener que afrontar el país en estos próximos meses, antes y después de las elecciones de segunda vuelta a realizarse en junio próximo. Por ahora, quiero hacer patente, con una vergüenza que no cabe en mi alma, el único resultado que no admite ninguna duda: el Perú no es sólo un país fragmentado, es un país enfrentado, a muerte.

A continuación presento algunos de los mensajes publicados en la red social Facebook por usuarios peruanos luego de conocidos los resultados electorales (vale recordar, que, adivino en condiciones similares que otros países de la región, el internet y el uso de redes es principalmente privilegio de los jóvenes de las clases sociales alta y media):





Como estos, hay miles de mensajes que circulan en la red social durante estos días emitidos por compatriotas (pueden verlos aquí).

¿Estoy exagerando?, ¿son los racistas una minoría en el Perú?, ¿este fenómenos es únicamente virtual y nunca pasará del "click" de un mouse? Espero estar exagerando. Ojalá sean una minoría los racistas. Y me gustaría creer que es una ocurrencia virtual sin ningún reflejo en la realidad. Aunque debo admitir que no creo en nada de eso.
 
En estas condiciones, es patético pensar que los empresarios peruanos están dispuestos a elevar los derechos laborales de los trabajadores o a pagar más impuestos para poder invertir en programas sociales. Es patético también plantearse la posibilidad de una verdadera descentralización para democratizar el ejercicio del poder.
 
Hace una semana, el peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura 2010, decía que elegir entre Keiko y Ollanta era como elegir entre el cáncer y el sida. Yo sobre eso no sé, la verdad. Pero, hablando de enfermedades terminales, alguna debe tener el Perú.

sábado, 12 de marzo de 2011

Imprescindibles

Un buen parlamentario debe por lo menos cumplir con estos criterios (no necesariamente en orden de importancia):

1. Respetará a las ideas/propuestas por las que el votante lo eligió.
2. Conocimiento, experiencia o potencialidad, sobre la labor parlamentaria en general: labor legislativa y labor política.
3. Decencia y ética en su quehacer parlamentario.
4. Capacidad para expresar ideas en debates parlamentarios y ante la prensa

Esto son criterios propios que establecen el mínimo de lo que deberían ser un buen parlamentario, pero se puede mejorar aún más, para ello mediremos intensidades de estos criterios sobre la base de apreciaciones subjetivas (lo que no quiere decir ni perfectas ni a priori erradas). Juzguen ustedes.

Dicho esto, a continuación mis cinco imprescindibles en el próximo Congreso por Lima (no necesariamente en orden de importancia):

1. María Soledad Pérez Tello



Es una abogada joven con opiniones claras respecto de los derechos humanos, representante de uno de los pocos partidos políticos peruanos, con ideas liberales en economía y en materia de valores. Creo que su principal virtud reside en su fidelidad al partido y otorgarle a éste una nueva cara, fresca y saludable.

2. Henry Pease



Un político con una gran trayectoria de apego a los principios democráticos, ex presidente del Congreso, seriedad y lealtad son dos de sus virtudes más destacadas. En mi opinión es uno de los pocos personajes que puede liderar importantes reformas constitucionales que urgen al país. Un imprescindible, sin duda.

3. Yonhy Lescano


Un político sumamente interesante, demostrada capacidad para fungir de opositor cumpliendo tareas de fiscalización, se ha interesado en temas de protección al consumidor, siempre anda muy bien informado y tiene una excelente capacidad para transmitir ideas.

4. Javier Diez Canseco



Un político con gran trayectoria, sabe hacer oposición con datos e información precisa, tiene ideas opuestas al modelo neoliberal que siempre son saludables en una democracia, ha demostrado decencia en actividad pública y lealtad en sus actuaciones.

5. Jaime Delgado



Nuevo en política estatal pero antiguo en incidencia política desde la sociedad civil, como presidente de la Asociación de Consumidores ha liderado campañas diversas contra los abusos de las empresas, ha demostrado preparación y conocimiento, sin duda un gran potencial para la representación de los intereses de los consumidores.

Se me quedan varios en el tintero pero ante la obligación autoimpuesta de elegir sólo cinco, he ahí el resultado.

lunes, 21 de febrero de 2011

La oportunidad perdida de Ollanta


Algo ocurrió entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2006 que hemos dejado pasar, que no nos han contado bien o que decidimos inconscientemente darle una explicación que nos satisfaga sin indagar más a profundidad.

De los cuarenta y cuatro congresistas elegidos por la alianza UPP – Partido nacionalista en el año 2006, 20 eran de UPP y el resto del PNP. Antes de la segunda vuelta, estos veinte sostenían una reunión matutina con Ollanta Humala quien estaba en plena campaña contra Alan García.

En dicha reunión, se hizo entrega al candidato de un documento de análisis de la campaña que contenía aciertos y autocríticas con el objetivo de ganar la segunda vuelta, entre las cosas que decían: que se deshiciera de sus dos asesores militares porque le daban una visión sesgada de la política, que su esposa tenía una influencia demasiado determinante en él, que la propaganda de Ollanta había sido distribuida inequitativamente entre los candidatos del PNP y de UPP a pesar de todos haber contribuido económicamente, etc. El documento concluía recomendando que se superaran todas estas dificultades y el grupo se uniera para lo que restaba de campaña.

Los veinte enternados congresistas electos se enfrentaban a un Ollanta en shorts que al escuchar sus “críticas” les respondió que lo habían humillado, que lo habían basureado, que lo habían envuelto en papel higiénico y antes que jalen la palanca del inodoro le pedían que haya “unión”. Cogió el documento, lo levantó mostrándoselo a todos y les dijo que podían usarlo en el baño cuando quisieran, que él era el líder y que no estaba dispuesto a tolerar dichas afirmaciones. Terminó invitando a los que quisieran que vuelvan a las cinco de la tarde para tener una nueva reunión.

Indignados los veinte decidieron no volver por la tarde, salvo seis de ellos (José Vega, José Saldaña, Álvaro Gutiérrez, Washington Zevallos, José Anaya y otro que ahora no recuerdo). Ollanta al enterarse de que sólo habían ido seis de los veinte, los hizo esperar dos horas y finalmente decidió no recibirlos, con esta última actuación los veintes congresistas habían decidido separarse por completo.

¿Por qué dejó pasar esta oportunidad? La respuesta común ha sido que los parlamentarios upepistas fueron desleales a Ollanta y decidieron retirarse de la alianza por ambición de poder. No voy a discutir que ello tenga bastante de cierto pero es únicamente una respuesta parcial.

Esta coyuntura era la oportunidad propicia para liderar una oposición numerosa capaz de ocupar la presidencia del Congreso e impedir que se convierta en la “mesa de partes” del Ejecutivo, pero, sobre todo, para construir la imagen de Ollanta como un líder democrático reformista y opositor (algo que hoy intentan hacer desesperadamente sin mucho éxito).

martes, 8 de febrero de 2011

Predecible



Faltan dos meses para las elecciones presidenciales y hasta el más discreto analista político, como yo, puede darse cuenta de que Toledo va camino a la victoria política más sencilla de su vida. Este hombre que perdió en 1995 obteniendo apenas un porcentaje mínimo de votos, que nuevamente perdió en el 2000 en elecciones fraudulentas frente a Fujimori, y que ganó la presidencia con el último suspiro en el año 2001, este mismo hombre, se va a llevar la victoria sin despeinarse.

Una campaña corta, unos competidores o muy ineptos o muy desprestigiados, un eje central de campaña, experiencia política a cuestas, plata mucha plata, parecen poder catapultarlo a Palacio sin ningún problema.

¿Qué pasó con lo impredecible de la política peruana?, ¿y qué pasó con eso de que los votos de la clase pobre del Perú se repartían solamente entre Ollanta y Keiko?, ¿y qué con la popularidad del 6% durante su gobierno? Nada, no pasó nada. Más predecible nunca han estado los resultados (ya, sí, está bien, con Fujimori estaban un poco más, pero sabemos el porqué), el carisma y la raza indígena de Toledo parecen no tener nada que envidiarle a la popularidad de los "candidatos de las clases bajas" y su 6%, no tengo idea, sospecho que se han reproducido entre ellos durante estos cinco años, lo cierto es que hoy es un 30%.

Así las cosas, Sinesio López, en expresión que me causaba ternura, escribía en La República la semana pasada y decía que era hora de que Ollanta realizara una acción radicalizadora capaz de estremecer los cimientos de la política y cambiar el orden de las encuestas. "Un Locumbazo simbólico", invocaba.

No sé si me he vuelto un realista, pero no veo por dónde.











martes, 18 de enero de 2011

Espionaje naranja



Son diez y media de la noche, el grupo naranja se reúne en la casa de la lideresa, llevan esperando media hora la llegada del último miembro. Entonces, llega por fin.

- Perdona Keiko, se ha prolongado la sesión del Pleno y, a diferencia de ti, yo sí tengo que soplármelo todo, si no imagínate todos jodidos por los medios con que no nos interesa el Parlamento -indica Cuculisa.

- Empecemos de una vez que mañana tengo que ir a varios lugares para la campaña… - señala Keiko.

Estamos estancados, el techo de 20% es durísimo, llevamos así tres años, tenemos asegurada una bancada de 20 congresistas, pero de qué carajos… - inaugura la ronda de intervenciones Rey.

Ni las habituales hipócritas declaraciones a los medios sobre lo seguros que se sienten de triunfar calma ya los ánimos de los integrantes de la dirección política. Sedientos de poder, de reivindicar, a su modo, el inefable lastre de los noventa. Conmovidos por el amor histriónico de una hija, se desesperan porque pasan los días y no baja, pero, sobre todo, no sube mierda, no sube…

¡Que los terrucos, Keiko!, incidencia en los terrucos, se están armando de nuevo. ¡Ese es nuestro fuerte: el miedo! –gruñe el oso panda.

Eso y más, la seguridad, que en las calles te matan por diez soles, hay que aplicar pena de muerte- apoya alguien más.

Sumergidos en el pesimismo de las encuestas y en los anticuerpos que parecen incurables, son presas del escepticismo más brutal. Tenían que renovar las caras, las propuestas, pero hicieron precisamente lo contrario: la misma Martha Chávez, la misma Luz Salgado, el mismo Yoshiyama. ¿Es que en verdad no había nadie más en un país donde hay angurria por el poder?

We’ve got a shot! –contradice emocionado Marc, algunos diríamos, más bien, enamorado.

Es cierto no podemos dejar de intentarlo, hay que seguir haciendo la campaña, tenemos dinero, cof, cof, qué cojones de dónde venga, cof, cof – rebuzna otro naranja.

Keiko recupera el semblante. Es cierto, tiene una oportunidad (ay, mi Marc). Bien vale esta campaña la libertad de papito.

Ánimos naranjas a hacer lo que sabemos, hablemos sobre el plan de gobierno. Muy bien, ahí tenemos que concentrarnos.

Sobre ese tema específicamente quería decir que ya tenemos asegurados a Leyla Chihuán, y al angelito del canal once – señala el encargado del Plan de Gobierno Yoshiyama.

Y no te olvides de Kenyi – agrega Keiko.

Con un plan de gobierno de perfil tan completo técnicamente como éste termina por reavivar los ánimos, concluye el dialogo, que se ha hecho tarde compañeros, a descansar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Los desafíos del candidato Ollanta


*Leyendo a Martín Tanaka surgió la idea de este post aunque discrepo de él en sus conclusiones.

Una cosa es el candidato y otra cosa su discurso, ambas son igualmente importantes en una campaña presidencial.

Para conquistar votos el electorado tiene que poder ver en el candidato carisma, credibilidad y, al menos en apariencia, capacidad. Estas cualidades son muy difíciles de ganar y muy fáciles de perder, por un error tan tonto como que el papá de un candidato llame “auquénido de Harvard” al rival presidencial en una entrevista en vivo por televisión.

Por otro lado, en cuanto al discurso, el electorado tiene que poder ver que se tratan los temas de importancia coyuntural. En el discurso los candidatos son muy parecidos porque tratan de abarcar los mismos problemas, de cualquier forma, se mantienen algunas diferencias que ayudan a diferenciar a los candidatos.

Todos los electores racionales, si tal cosa existe, utilizan la operación “candidato x discurso” para tomar su decisión.

Ollanta Humala ha logrado construir un discurso moderado en economía y de institucionalidad democrática (como lo demuestra su presentación en el CADE). Los diez puntos programáticos que ha difundido a la opinión pública serán el eje de su campaña y, en lo que se refiere exclusivamente al discurso, tienen una fuerte vocación persuasiva capaz de llegar a todas las clases sociales y regiones del país.

Sin embargo lo mismo no sucede con Ollanta como candidato. No goza de credibilidad en buena parte del electorado, como lo demuestra su largo estancamiento en las encuestas. Al margen de los culpables, tiene la sombra pro-chavista y una imagen de líder poco democrático que son su principal lastre.

El discurso debe mantenerse y su imagen como candidato tiene que cambiar, ninguna de las dos cosas será fácil pero la segunda implica un reto mayor. Algunos consejos que se me ocurren al paso: por un lado, debe incluir una crítica contra lo negativo del gobierno chavista de la misma forma que lo hace contra los gobiernos neoliberales, y por otro lado, que concerte, como hacen los demócratas, con empresarios y líderes de centro y de derecha.


jueves, 4 de noviembre de 2010

El Perú a la deriva (política)*



*Esta columna ha sido preparada para el portal chileno Política & Rock: http://politicarock.cl/el-peru-a-la-deriva-politica/.

En abril del próximo año hay elecciones presidenciales en Perú. Al respecto me interesa hacer un panorama de los candidatos que tientan el cargo para intentar saber hacia dónde se dirige políticamente el Perú.

El contexto

En Perú la personalización de las elecciones alcanza tal nivel de intensidad que prácticamente anula cualquier ideología, sin dejar de reconocer que existe un porcentaje mínimo de “electorado duro” ya sea de izquierdas o de derechas.

Pero decíamos que es sorprendente la desideologización del electorado peruano al punto que en las recientes elecciones regionales y municipales de octubre del presente año, una parte importante del 20% de los limeños que apoyaba a Kouri, candidato de la extrema derecha, pasó a apoyar a Susana Villarán, candidata del centro-izquierda, al haber sido el primero impedido de postular como candidato por no cumplir las leyes electorales. Con este inesperado electorado Villarán ha ganado las elecciones municipales en Lima, la plaza municipal más importante del país aunque nos moleste a los partidarios de la descentralización.

Las mismas conclusiones pueden derivarse del análisis del comportamiento del electorado en el resto del país. Los partidos políticos prácticamente no han ganado una región y los movimientos regionales, dependientes económica y políticamente del líder, han arrasado con casi todas las presidencias regionales pese a ser creados casi exclusivamente para las elecciones.

Los candidatos presidenciales

En este contexto, las encuestas muestran a cuatro candidatos “fuertes” compitiendo por la presidencia del próximo año, en este orden: Luis Castañeda, Keiko Fujimori, Alejandro Toledo y Ollanta Humala. Analicemos estas candidaturas sin perjuicio de que coincidamos con la opinión que aún ahora, a seis meses de la elección, es posible que cualquier otro candidato adquiera protagonismo.

Luis Castañeda: Alcalde de Lima durante los 8 últimos años, con una aprobación ciudadana de su gestión que alcanza hasta el 80%. Tiene la imagen de gestor capaz de dar a la política nacional el manejo gerencial que se necesita. Ha sido aliado del partido de la democracia cristiana en campañas municipales y presidenciales anteriores, y su propio grupo político tiene características similares, se le reconoce también de derecha.

Keiko Fujimori: Hija de Alberto Fujimori, presidente del Perú de 1990 al 2000 vacado por incapacidad moral por el Congreso de la República en medio de escándalos de corrupción y hoy condenado a 25 años de cárcel por delitos contra los derechos humanos. Sin duda goza de la popularidad de su padre quien hizo un gobierno eficiente en términos económicos ortodoxos y practicó el populismo como modo de hacer política. Representa la derecha autoritaria más extrema del país y ha prometido indultar a su padre de salir elegida presidenta.

Alejandro Toledo: Presidente del Perú en el periodo 2001-2006, reconocido por su lucha contra la dictadura fujimorista, realizó un manejo responsable de la economía durante su gestión y fortaleció las instituciones del estado. Pese a ello tuvo una popularidad muy baja durante casi todo su gobierno que llegó a la cifra de 6%. Es un candidato de centro-derecha aunque está luchando por ubicarse cada vez más al centro.

Ollanta Humala: En el 2006 compitió en la segunda vuelta contra Alan García perdiendo por no más de 6%. Ex militar, con ideas fuertes y asociadas a la izquierda. Participó en un levantamiento militar contra la dictadura fujimorista. Es sin duda un candidato de izquierda aunque él prefiera llamarse nacionalista. Con una popularidad importante en las zonas más pobres del Perú, lugares en los que avasalló electoralmente en las últimas elecciones, aunque ahora parece encontrar competencia mucho más reñida con el populismo de Fujimori.

La conclusión

Como puede observarse hay una variedad ideológica importante entre los candidatos y, pese a ello pero sobre la base de lo dicho en la primera parte, con electorados intercambiables entre todos ellos según se desarrollen las circunstancias durante la campaña electoral. Las mismas que suelen ser tan impredecibles como importantes, no por poco decían en la radio hace unos días que políticamente un mes en Perú era como un siglo en Suiza.

Por ello mi conclusión al respecto, y tomándome algunas licencias para causar sensación, es que el Perú políticamente va al ritmo de las olas, sólo y a la deriva. Cualquier elector puede votar por cualquier candidato. El próximo presidente del Perú puede ser con las mismas probabilidades uno de la extrema derecha, del centro o de la izquierda.

Ya sé que parece algo muy normal que en elecciones puedan entrar gobiernos de distintas ideologías, pero me preocupa, a partir de lo dicho, que esa decisión sea tomada en función de las personas y no de las ideas y/o propuestas.