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domingo, 6 de mayo de 2012

¿Por qué sobrevive la Constitución de 1993?




Mi amigo Joel Campos, a propósito de un post, respondía que “ha sobrevivido por una cualidad que las Constituciones poseen, su ductibilidad”[1]. Yo empezaría anotando que nada más preguntarnos por qué sobrevive la Constitución que gobierna nuestra sociedad debería ser motivo de vergüenza. “Sobrevivir” parece un objetivo de los soldados en guerra, de los niños con desnutrición crónica o de los indigentes, y no de una Norma Suprema. ¿Por qué nuestro pacto social creado y aprobado por el sacro-poder-constituyente-del-pueblo tiene que andar arrastrando su existencia?

Precisamente, hace un mes se cumplieron 20 años del día que nos revela gran parte de la respuesta que buscamos, me refiero al 5 de abril de 1992. Este hecho preparó las condiciones para un Congreso Constituyente Democrático en el que ningún partido político, salvo el Partido Popular Cristiano, participó por considerarlo un aval a la dictadura. Se elaboró así la Constitución que perdura hasta nuestros días, sin partidos, sin democracia, con votación ligeramente favorable al “Sí”, en un contexto de crisis económica y de guerra interna con el terrorismo que concentraba el poder en el neo-populista Fujimori. Una Constitución fraudulenta en su origen mismo. La pregunta es por qué luego de la crisis y caída del gobierno no se cambió la Constitución.

Al inicio Campos decía que era por su ductibilidad. Tiene en mente, sin duda, el aporte del Tribunal Constitucional en la interpretación de sus normas por medio de la cual ha desarrollado derechos fundamentales, ha esclarecido los límites del poder y ha ordenado, en buena cuenta, el Estado de Derecho. De un modo pesimista, podríamos decir también que este organismo inconscientemente ha soliviantado un impulso de reforma que hubiera fluido con naturalidad en caso de no haber permitido cierta evolución de los derechos fundamentales. Se trataría, pues, en el extremo de la paranoia, de una actividad reaccionaria. Aún así, me parece todavía una respuesta insuficiente.

Que la Constitución permanezca casi intacta desde la crisis del gobierno, y pese al movimiento social que destituyó a Fujimori, encuentra como principales responsables a la clase política y a los poderes de facto, específicamente el poder económico. La primera por la incapacidad para traducir el movimiento social en el inicio de una nueva etapa constituyente o en una reforma sustancial, pese al honesto esfuerzo del Grupo de Trabajo para la Reforma Constitucional en el 2004 en el que participaron personalidades de la talla de Valentín Paniagua y Henry Pease. El segundo por tener intereses comprometidos directamente con el mantenimiento de las reglas que consagran el ultra-mercado para lo que hicieron uso de influencias y medios de comunicación.

Finalmente, la cultura política ha sido y es indiferente al Estado de Derecho, y está sellada por la hegemonía del individualismo. Todo ello sigue contribuyendo al inmovilismo. No existe una conciencia colectiva sobre la importancia de una Constitución que sea fruto de un amplio consenso, tiene que ver con el bajo nivel de educación pero también con la desconfianza en la democracia. ¿Será capaz nuestra generación de marcar la diferencia?


[1] A grandes rasgos, la ductibilidad es una característica de las normas constitucionales que denota el margen de discrecionalidad con que cuentan los intérpretes jurídicos al momento de aplicarlas. La Constitución, como diría Konrad Hesse, no es una norma que se aplica con la fórmula de “esto o lo otro” sino más bien de “en qué medida esto y en qué medida lo otro”.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La política del derecho


“No soy de izquierda, pero no me identifico con la derecha” – decía el presidente Ollanta Humala algunos días atrás, tratando de sentar una imagen de pragmatismo tan bienvenida por estos lares. Lo mismo diría el sistema jurídico si, humanizado, pudiera pensar y hablar, pues la aspiración más resuelta del Derecho como ciencia jurídica es precisamente la neutralidad, aquella que más que distinguirse de derechas e izquierdas pretende ubicarse por encima de ellas. Esta característica parece teñir de un color etéreo el sistema jurídico y consigue inflar los pechos de orgullo intelectual a los jurisconsultos.
Antes que preguntarnos sobre si eso está bien o mal, hace falta establecer si es real o no; mi hipótesis es que no. En el momento de su creación, al menos, parece claro que es todo menos neutral. El Derecho no se crea dogmáticamente, es decir no abraza una coherencia biológicaentre las instituciones jurídicas en donde el legislador-jurista estudia el orden jurídico natural y lo expresa a través de las leyes; la dogmática sirve en el mejor de los casos sólo para estudiar el Derecho. Las normas jurídicas se crean en congresos compuestos por fuerzas políticas elegidas por la población o, en su versión más “eficiente”, por el gobierno de turno a través de decretos legislativos. En ambos casos son producto de la correlación de fuerzas políticas, de los objetivos políticos de largo plazo como de la coyuntura, de los consensos pero también de las victorias de la mayoría.
En el momento de su aplicación esta discusión se torna más interesante. Una vez creado el Derecho “adquiere existencia propia”, según enfatizan nuestros profesores en los primeros años de la carrera, y la “razón de la norma” o ratio legis pasa a ser una de las formas más usadas de interpretación jurídica (¿por el resto de nuestras vidas profesionales?). Pero, debido a su forma de creación, la aplicación neutral o apolítica del Derecho es solamente una ficción.
Por ejemplo, una aplicación aséptica de leyes burguesas o socialistas, en el plano objetivo, genera inevitablemente acción política en una determinada dirección, y en el plano subjetivo, la actitud debe ser calificada de política en la medida de que devela un compromiso con el statu quo, es decir con los valores que estas normas defienden (que esta actitud pueda ser inconsciente no interfiere con su carácter político).
La Constitución por su esencia particular es la norma que cede al intérprete el mayor espacio para una actividad jurídica que se admita política, aunque ciertamente no la única (leyes y reglamentos están incluidos). La interpretación del Derecho con fines políticos fue anotada por primera vez por el italiano UgoRuffollo en 1973[1], y Nestor Pedro Sagüesutiliza este concepto para entender la interpretación constitucional[2]. El planteamiento puede resumirse en que la Constitución de valores burgueses (se utiliza el ejemplo de la Constitución italiana de 1948) puede ser interpretada para proteger a las clases proletarias.
Esta lectura dista de ser pacífica pues saltan a la vista serios cuestionamientos: la Constitución como idea de consenso, el Estado de Derecho o el Estado Constitucional y sus límites, la actuación del juez en los límites de lo legal y el prevaricato, la politización de la judicatura, entre muchos otros.
El uso alternativo del derecho se acerca, de un lado, a la escuela del realismo legal donde el Derecho es sólo un medio para satisfacer intereses particulares o colectivos (pudiendo ser estos buenos o malos), y, del otro lado, al neoconstitucionalismo donde los principios heterodoxos de interpretación constitucional permiten un amplio margen para la realización de una justicia sustantiva basada en la dignidad humana y los derechos fundamentales, pero siempre dentro de los confines del derecho.
Por mi parte, creo que mantenerse dentro de “los confines del derecho” es un camino seguro para el uso alternativo del derecho y no deja razones para pensar que cumple una función negativa. Por el contrario, interpretar el derecho socialista con fines burgueses o el derecho burgués con fines socialistas parece una necesidad ética para el hombre político, ¿por qué sino puede un jurista ponerse creativo para interpretar el derecho a favor de sus clientes, algo comúnmente aceptado, y no a favor de los valores políticos en los que cree?

domingo, 25 de septiembre de 2011

Permiso para soñar


¿Cuándo comenzamos a creer que soñar es menos que hacer? Tal vez algún momento de la historia nos amenazó con hacer, construir, aplicar, crecer. No tuvimos ni que obedecer, nunca conocimos reglas distintas, no tuvimos siquiera la opción. Tal vez fue 1989, no lo sé.

Está bien, no está mal. Algunas cifras son demasiado contundentes para que un juvenil desafío las ponga en duda. Hay pragmatismo que debe hacerse, hay quienes son excelentes en el menester, hay riqueza que aprovechar. Digo nada más, hace falta una dosis de alma.

Gran suerte para algunos de nosotros nacer en una tierra que nos reta constantemente. Que nos permite ver al otro lado de la vereda un mundo distinto. Una forma de vivir, de pensar, de comer, de ponerse los zapatos. Una multiculturalidad que nos pega bofetadas a la conformidad. Disfrútala.

Si a esa estupenda técnica que abunda incorporamos sueños, adquieren sentido nuestras acciones. Transformamos y no sólo accionamos. Vidas, ilusiones, sonrisas de gentes bien valen la pena.

No dejes a tu vida insomne, duerme, sueña.

domingo, 17 de abril de 2011

Elecciones 2011 en Perú: radiografía de una sociedad

Las elecciones de un país sirven para algo más que para elegir a sus gobernantes, sirven también para consultar a la gente qué piensa de la situación nacional, para medir el pulso de la sociedad, para sacarle una radiografía al país. Y vaya nivel de precisión de la última radiografía que el Perú se ha hecho.

Luego de la primera vuelta, el último domingo 10 de abril, hay dos candidatos que han logrado pasar al ballotage: Ollanta Humala (31.5%) y Keiko Fujimori (22.5%). Los candidatos ganadores sumados representan más de la mitad del país y sus votantes se concentran en los sectores socioeconómicos D y E (pobres y extremos pobres), y en las regiones de la sierra, de la selva y de la periferia de la capital. Esos votantes representan de alguna forma un voto antisistema, expresan un descontento popular, exacerbado por el discurso gobiernista de que “El Perú avanza”, que ante la crudeza de su realidad no les debe sonar a otra cosa que a burla y mofa. Efectivamente, el Perú avanza, pero sin ellos.

Dejaré para un momento posterior las complicadas condiciones políticas que va a tener que afrontar el país en estos próximos meses, antes y después de las elecciones de segunda vuelta a realizarse en junio próximo. Por ahora, quiero hacer patente, con una vergüenza que no cabe en mi alma, el único resultado que no admite ninguna duda: el Perú no es sólo un país fragmentado, es un país enfrentado, a muerte.

A continuación presento algunos de los mensajes publicados en la red social Facebook por usuarios peruanos luego de conocidos los resultados electorales (vale recordar, que, adivino en condiciones similares que otros países de la región, el internet y el uso de redes es principalmente privilegio de los jóvenes de las clases sociales alta y media):





Como estos, hay miles de mensajes que circulan en la red social durante estos días emitidos por compatriotas (pueden verlos aquí).

¿Estoy exagerando?, ¿son los racistas una minoría en el Perú?, ¿este fenómenos es únicamente virtual y nunca pasará del "click" de un mouse? Espero estar exagerando. Ojalá sean una minoría los racistas. Y me gustaría creer que es una ocurrencia virtual sin ningún reflejo en la realidad. Aunque debo admitir que no creo en nada de eso.
 
En estas condiciones, es patético pensar que los empresarios peruanos están dispuestos a elevar los derechos laborales de los trabajadores o a pagar más impuestos para poder invertir en programas sociales. Es patético también plantearse la posibilidad de una verdadera descentralización para democratizar el ejercicio del poder.
 
Hace una semana, el peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura 2010, decía que elegir entre Keiko y Ollanta era como elegir entre el cáncer y el sida. Yo sobre eso no sé, la verdad. Pero, hablando de enfermedades terminales, alguna debe tener el Perú.

domingo, 24 de octubre de 2010

En defensa de la Foquita


Mis días de semana serían los más tristes paquetes de 24 horas, eternos e inservibles, si no fuera por la promesa de un futuro mejor. Nada de profundas metáforas. Mis juergas de fin de semana son imprescindibles para que el resto de días adquiera sentido. No toleraría ni por un millón de dólares levantarme temprano, trabajar, estudiar, avanzar con mi investigación, etc.

Puede que sea el momento de mi vida o puede que sea mi vida entera pero la cosa es así de básica y simple, como yo.

Ahora, parece que la Foquita Farfán disfruta su rica juerga también. ¿Y por qué no? La música, unos tragos, más buena música, oscuridad, saltando… Debo parar. Lo que quería decir era que no tenemos derecho a juzgar a la buena Foquita por disfrutar de las fiestas, la hora, el día y todas esas cosas las elige él a su cuenta y riesgo.

El partido contra Panamá ya había acabado, se había jugado un partidazo, y ¡no quería dormir pues! ¡Quería irse a tonear!, ¡como ustedes!, ¡como yo!

Lo que sí está un poco mal, no mucho ni poquito, decía un poco mal es desacatar la orden expresa de no salir. Así que creo que la sanción debe ser proporcional: no lo convoquemos hasta la Copa América del 2011. ¿Qué tal?

Eso sí, nada de tomar en cuenta las reincidencias, eso es inconstitucional. Y es inconstitucional porque… esa parte me da flojera, pero ¡les aseguro que es inconstitucional!

Cómo me gustaría que toda esta defensa tenga más solidez argumentativa que la mostrada. Me gustaría mucho, por la Foquita y por mí.

domingo, 10 de octubre de 2010

Un miedo tan terrenal


Hace días vengo pensando sobre lo que significa “hacer política”. Comenzó porque escuché a un típico politiquero gritarle a Susana Villarán en pleno debate “¡Chúpate esa, terruquita!”. No puedo ni empezar a describir la repugnancia que me causaba, pero sobre todo, muy sobre todo, me causaba miedo. Un miedo tan terrenal como cuando alguien cercano corre riesgo de morir.

Es que corrían riesgo de morir mis intenciones de “hacer política” (aunque no sepa bien qué significa) del puro convencimiento de que yo no podría aguantar ser presa de tanto insulto. No tengo tanta desvergüenza, luego de una de esas jornadas, llegaría a casa desmoralizado a desarmarme en mi cama. No podría ni dormir pensando qué hice mal y qué debo hacer mañana.

¿Es que “hacer política” implica inevitablemente una gran dosis de caradurismo? Puede ser. Debe ser por eso que los políticos se parecen tanto aunque digan cosas distintas. Debe ser por eso que usan las mismas metáforas para afirmar algo o atacar a alguien, y las mismas bromas para negar algo o defenderse de ese alguien.

Yo, por lo pronto, quiero pensar mis propias metáforas e inventar mis propias bromas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Te da igual la política?



Mis amigos se dividen entre a los que les interesa la política y a los que no. En ocasiones, prefiero a unos, en otras ocasiones a los otros. El hecho es que no podría vivir sin alguno de los dos grupos: si desaparecieran los primeros sentiría mucho no tener con quien discutir sobre asuntos que considero fundamentales para la humanidad, pero sobre todo dejaría de aprender de ellos; si desaparecieran los segundos, no tendría un espacio de relajo y la oportunidad para tomarme las cosas un poco menos en serio.
 
Hay días en que pienso que es irresponsable no interesarse en política, hay otros días en que creo que cada quien es libre de interesarse por lo que quiera y ciertamente la política es bastante monótona y las personas tenemos cosas más importantes por hacer. El primer tipo de días coinciden con mi personalidad impetuosa y decidida a cambiar el mundo, el segundo tipo de días, en cambio, encuentra al yo más espontáneo, al que su capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas (como cantaba Mercedes Sosa) le hace plenamente feliz.

Hoy parece ser un día del primero tipo, aunque, al ser consciente de mi (casi) bipolaridad, intentaré moderarme.

Creo que uno puede mantenerse prudentemente alejado de política (tal vez incluso, debería hacerlo) pero sin que ello signifique no interesarse en absoluto por ella. Eso porque a todas las personas que convivimos con otras personas en una sociedad debe interesarle sino la situación de los demás miembros si al menos de los más cercanos.

Esto incluye a sus hijos, sus hermanos o a sus padres, también a sus abuelos, a sus tíos o a sus primos. Acaso, ¿no les interesa que les puedan matar mientras intentan robarles? O sino algo más material, ¿no les interesa ganar más dinero en sus remuneraciones, hacer más dinero como empresario y vivir mejor?

Esto es lo mínimo, ¿no?

domingo, 1 de noviembre de 2009

La juerga y el estado de bienestar




Que los españoles viven de fiesta en fiesta es una expresión muy conocida, y creo que también verdadera. El horario de trabajo parecer ser como de nueve de la mañana a cuatro o cinco de la tarde o sea que a partir de las cinco o seis de la tarde, dia de semana o no, es normal pasar por bares con mucha gente dentro bebiendo, viendo el fútbol en fin pasándola bien. ¡Fiestas toda la semana!


Yo creo que eso está bien no porque me guste tanto la bebida (que me gusta) sino porque creo que es el reflejo de algo que se tiene bien aprendido: antes que la producción económica es la persona.


La frase así leída parece una verdad de perogrullo pero la realidad del Perú, por ejemplo, nos muestra que es más bien un absurdo pensar así, sino pensemos en los horarios de trabajo de los trabajadores peruanos, en sus salarios, y de ahí también en el transporte público, etc. Y eso no sólo se aplica para los trabajadores de clases bajas, sino también en los profesionales de clases media y alta quienes pese a todo el dinero que ganan trabajan de ocho de la mañana a ocho de la noche por lo menos. Porque en la cabeza de todos los peruanos se ha asumido la subordinación de la persona a la producción.


No niego que llegar a un estado de bienestar como el español requiere de un proceso que toma un tiempo, pero el tiempo no puede ser infinito o sí? Pongámonos a pensar cuántos años de crecimiento económico consecutivo se ha tenido y luego veamos cuánto se ha avanzado a favor de los derechos sociales, y el saldo será muy negativo.


Este no es un llamado a la fiesta (que lo repito, me gusta), ni una oda a la pereza, es un llamado de atención a nosotros mismos: ¿para qué vivimos? Si la respuesta es para ser felices debería por lo menos hacernos pensar que hay varias cosas que debemos replantearnos.



domingo, 25 de octubre de 2009

Los jóvenes de la derecha española


"Tenemos que admitir que, con todo lo que le queremos, nuestro Aznar también se equivocó"- sentenció Ramón.


En ese momento me encontraba en un multitudanario botellón en una plaza o parque cerca de la Complutense de Madrid, acompañado de un grupo de amigos que más temprano habían asistido a una aún más multitudinaria marcha en contra del aborto en el centro de la ciudad, a la que yo también había asistido en calidad de observador con más dudas que certezas.


Ya sospechaba que la tendencia de este grupo de chicos era más conservadora que "progre", pero entrando en horas de madrugada, entre copas y en medio de una buena conversación es que confirmé mi sospecha.


"...con todo lo que le queremos a nuestro Aznar..." - retumbaba en mi cabeza durante toda la conversación. Y no podía dejar de recordar que ese era el hombre que había enviado tropas españolas a Bagdad respaldando la invasión yanqui, con la consecuente matanza como resultado.


No todo fue discrepancia sin embargo, Ramón, de 22 años y que milita en el PP español también cree en el mercado y que este tiene como fin al ser humano, en la seguridad social, en la meritocracia en la función pública, y sobre todo cree en la igualdad de oportunidades.


Qué distinta de la derecha peruana que cree en el mercado como un fin en sí mismo, que cree que la burocracia no debe existir porque "la oportunidad hace al ladrón", que la igualdad es inalcanzable que cada quien con sus méritos llega a donde quiere (como si un cojo pudiera ganarle la carrera de 100m planos a Husain Bolt).


En algunas cosas me sentí muy lejos de la joven derecha española pero en otras curiosamente bastante cerca. A mí me quedó la impresión que hay una nueva generación que al margen de distancias políticas naturales es mucho más responsable que la generación que se va, y claro mucho más madura aún, si cabe la comparación, de la déspota derecha peruana.


viernes, 13 de marzo de 2009

No es otra tonta frase de ultra izquierda: “El Perú está en venta”


¿Cuántas veces han pronunciado esta frase variados líderes de extrema izquierda en el Perú? En cada marcha, mitin, reunión sindical, congreso de izquierda, etc. Se ha dicho que el presidente (Alan hoy, Toledo antes, Fujimori antes aún) están vendiendo el país a los extranjeros. Pero el prestigio de los voceros más el poco sustento técnico de dichas afirmaciones, aislado de un análisis global, sumado a la eterna repetición de la misma frase, ha hecho que cuando se diga: “El Perú está en venta”, no se tome realmente en serio.

Pero ahora les pido que hagamos un ejercicio de memoria sobre las últimas noticias y caigamos en nuestras propias conclusiones:

1. A inicios de febrero se vende la empresa peruana Petro Tech (Offshore Internacional) a dos empresas estatales de Colombia y Korea por 900 millones de dólares. Mientras los países desarrollados intentan potenciar sus empresas estatales especialmente las involucradas en el sector de energía, en el Perú parece ser un axioma que las empresas estatales son ineficientes.
2. Proinversión (institución del estado dedicada a lo que dice su nombre) ha convocado a proceso de venta de las acciones que le corresponden al estado en la empresa azucarera Pomalca. Al respecto se ha criticado la apremiante celeridad con que se ha iniciado todo el proceso incluso antes que salgan los estados financieros de la empresa. Lo que deja la sospecha razonable que el estado intentaba favorecer indebidamente a algunos inversionistas.
3. El segundo puerto más importante del país: Paita, está tratando de concesionarse por el estado a inversionistas privados bajo el pretexto que éste no tiene los recursos suficientes para invertir en una ampliación necesaria del puerto. El pequeño detalle es que las condiciones de contratación son un fiasco, que si todo va bien el Perú recibe el 2% de ganancias y el privado 98%, y que si todo va mal pues el estado y el privado pierden por igual.

No me queda duda que si hago un poco más de esfuerzo (porque he retrocedido a los periódicos de apenas 3 semanas) para buscar más noticias de este tipo, y si hago un esfuerzo aún mayor por encontrar cosas que no rebotaron en los medios, los resultados que obtendría serían espeluznantes. Ni siquiera hablemos ya de los TLC’s con EEUU o Chile…

Yo no soy de izquierda radical. Es la primera vez que digo esto. Lo digo sobre la base de las noticias de venta de empresas y acciones estatales. Pero creo que es innegable que EL PERÚ ESTÁ EN VENTA, y Alan es el gestor de este remate: “casero, pregunte no más”. Como si las consecuencias de esto fueran un juego, las vamos a pagar todos los peruanos.


martes, 13 de enero de 2009

¿Libertad? de expresión


¿Han visto lo que “La República” ha publicado el sábado 10 de enero en su página central? Nada menos que las fotos que demuestran el trato inhumano o tortura que sufrieron los protestantes del Norte del país en el problema con la mina Majaz. Los perpetradores del hecho nada menos que policías, con uniforme y todo. Los vendaron, amarraron las manos, quitaron los zapatos, metieron sus cabezas en costales oscuros, y los hicieron sentar, caminar mientras les gritaban y les decían que no volverían a ver a sus familias. Y todo por qué? Porque protestaban contra la instalación de la mina en esa zona. Si la mina convenía o no, puede discutirse pero el hecho no dejar de ser lamentable.


¿Sabían que estudios de mercado recientes han arrojado cifras que demuestran que los despidos masivos en el sector minero no se justifican pues los ingresos del año 2007 (exitosos) se han prácticamente repetido el año 2008?


¿Sabían que Alan García ha firmado un decreto supremo por el que se da en concesión una mina en Tumbes sin licitación ni concurso de ningún tipo?


Y estas noticias no han resonado en ningún canal, ni radio, ni diarios, ni en pelea de perros, salvo chispasos aislados de diarios, como “La República”, que hacen algún esfuerzo. A lo que quiero llegar es a lo siguiente:


¿POR QUÉ DIABLOS NO NOS ENTERAMOS ESTAS COSAS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?


La libertad de expresión es un derecho muy raro. En mi libro dice que es un pilar de la democracia, que sirve para discrepar de las opiniones mayoritarias, denunciar los malos manejos, proteger a las minorías y así.


Pero lo que en verdad es la libertad de expresión es el escudo jurídico de los magnates (muchos tristemente célebres) como el señor Miro Quesada, Delgado Parker, los buenasos de los Crousillat, el señor Ángel Delgado y esos. Claro, ellos funcionan en base a pactos con los poderes económicos y político. “Tú, Alan, nos dejas tranquilos, no te metes con nuestra platita, nada de programitas culturales por interés público, ni nada de nada; y nosotros no sacamos tu porquería al aire”.


Entonces que no vengan con cuentos de que cuando se intenta controlarles un poquito están atentando contra la democracia, las cosas con su nombre, atentando contra su bolsillo y nada más. Si fuese contra la democracia escucharíamos más seguido estas noticias que nadie (casi) nos cuenta.


Por eso, a priori, no me parece mala la idea del congresista Edgar Núñez de obligar a todos los medios masivos de comunicación a establecer una hora de su programación a la realización de programas culturales. Cualquiera con dos dedos de frente puede darse cuenta que lo rápido y felinamente que reaccionaron los periodistas de diversos medios contra esta propuesta respondía a órdenes de arriba.


Por favor, un poco menos de cara dura :)

lunes, 5 de enero de 2009

"LAN les desea un feliz viaje..."



Estoy esperando, sentado en un coffee-bar del aeropuerto de Cusco, que hace descuentos especiales para los pasajeros de LAN. ¡Qué afortunado soy! Ser pasajero de LAN me ahorra unos soles y uno hasta se siente especial.


Comienzo sarcástico porque ya a estas alturas del maltrato recibido si no me río de mí mismo podría caer en una depresión más grande que la que me trajo al Cusco si quiera.
Ayer se cancelaron todos los vuelos de regreso a Lima (repito desde cusco) por mal tiempo. Claro, podrían decir, pobre compañía qué culpa tiene de las monstruosas lluvias y regulaciones aeronáuticas. Yo, la verdad, es que no soy tan tonto como para reprocharle nada respecto de eso a LAN.


Pero es que una cosa es que no se pueda volar por mal tiempo un día y otra que abusen de ti. Si bien el mal tiempo es algo que no queda al alcance de la empresa (elemental Watson) no es tampoco un hecho fortuito (nada de derechadas por favor). Lo que quiero decir es que esto debe pasar tan seguido en Cusco (lo dice el pequeño letrerito puesto para los turistas: “Importante, Cusco es una ciudad situada…., y que llueve mucho y….”) que la empresa debería solucionar el tema con una naturalidad rutinaria. ¡Claro!, ellos viven de esto por el amor de Dios, cómo van a hacer colas de 4 horas (y eso yo estaba más o menos bien ubicado), cómo van a tener personal tan inepto que sólo funciona con los gritos de la gente, cómo van a permitir que los agentes de viaje se colen, cómo van a reprogramar viajes para hasta 4 días después, cómo no van a dar viáticos por tremendas demoras, cómo, cómo, cómo…


Después le dicen a uno que por qué prejuicios tan feos con las compañías grandes que traen inversión y trabajo al país… y que además, Chemito, mucha responsabilidad social... La desigualdad en poderes entre el individuo, que es cliente, y la corporación es infinita; se aprovechan de uno, total qué nos puedes hacer ja ja ja.


No vuelvo a viajar en LAN, esperaré a que me maltrate otra empresa más chiquita de ahora en adelante, y volveré pobre a LAN con los 300 dólares en promedio al año que ya no les daré, nunca más.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La decepción Perú




A medida que uno va conociendo cómo funcionan realmente las organizaciones formales de poder en el Perú, va entendiendo por qué las cosas no mejoran. Va desilusionándose.

El Congreso es una gran inutilidad y hay intereses muy fuertes en que así se mantenga por siempre; el Poder Judicial no le da confianza a nadie; el Ejecutivo está subordinado a grupos de poder más grandes; no hay bastiones en el estado, todo es igual ahora (incluido el TC).

Pero, en Navidad no debería decir esto. Entonces debería mentir. No, no puedo. El hecho es que no creo en el Perú, no en el de ahorita.

Acaba de enterarme que el gabinete de ministros de estado acordó observar la Ley de Exoneración de Impuestos a las Gratificaciones de los trabajadores. ¡Claro! ¡Qué otra cosa podía esperar! Yehude ahora es el vocero de estas noticias.

Esto confirma todo.

Conclusión: No creo en la Navidad.


martes, 11 de marzo de 2008

Los pobres: El capital más valioso del capitalismo


Laura Bozzo usa panelistas falsos en cada uno de sus programas, le paga algún dinero a personas pobres para que vayan a actuar representando un caso supuestamente de la vida real. Humilla el honor y dignidad de las personas pobres aprovechándose: 1) de la poca valoración propia que tienen estas personas de su honor (debido a su pobremente formada autoestima), o 2) de que la situación económica de estas personas es tan mala que termina pesando más que su propio honor, quedándoles no más salida que la de aceptar el dinerito, o 3) de la combinación de las dos primeras posibilidades.

Panasonic ha sacado un comercial por la televisión que toma a niños pobres como figuras publicitarias terminando con un slogan gigantescamente hipócrita. El comercial lleva como slogan: “¿Qué quieres ver?”, como diciéndole a las personas que lo que sea que quieras ver lo puedes ver a través de sus televisores, y para que tenga mayor impacto coloca niños pobres de regiones tercermundistas deseando ver cosas que nunca han visto (y probablemente no verán). Finalmente en esas regiones, frente al niño que deseó ver un elefante, aparece una televisión Panasonic "High Definition" bastante grande mostrando la imagen deseada, y termina diciendo: “Lo hacemos por ellos”. Si ellos han formado la empresa para que los niños pobres del mundo puedan ver lo que en sus mentes deseen, mañana podremos ver a Fidel Castro corriendo bolsas por Wall Street.

Lourdes Flores –por citar un ejemplo, ya que todos lo hicieron- en la última campaña presidencial subió al cerro San Cristóbal a comerse un plato de un comedor popular y bailar reggaetón con las señoras de dicho comedor. Eso sí previo aseguramiento que la seguía la prensa nacional e internacional de forma masiva.

Todos estos ejemplos me llevan a concluir algo que no quiero aceptar pero que la realidad se encarga a cada momento de recordarme. El sistema capitalista es inevitablemente corruptor en términos sociales.

Los pobres son el capital más rentable del mundo. La paradoja del tema es que a los únicos que no les proporciona utilidades es a los mismos pobres. Entonces podemos comprobar efectivamente que son capital y nada más, han perdido ante los ojos capitalistas la aptitud de “ser humano”, ahora son parte del circuito económico.

Quiénes los usan (¿usamos?) lo hacen porque aprovechan una situación de ventaja, no sólo la ventaja obvia de índole económica, sino otras ligadas como la ventaja de educación. Es como contratar con otro que tiene menos información que tú, la teoría del hombre económico entenderá que aquél que tiene más información (se encuentra en situación de ventaja) la tiene que aprovechar ara obtener la mayor utilidad posible de la relación.

Entonces dirán algunos que sólo están aprovechando su situación de ventaja, que son personas normales y corrientes, pero he ahí justamente lo que el sistema capitalista extremo nos hace olvidar: la solidaridad entre seres humanos. La inmoralidad no cuesta nada en términos económicos, pero millones en términos sociales. ¿Actuamos nosotros como los ejemplos citados?

domingo, 27 de enero de 2008

La única esperanza del Perú



El pasado viernes fui a ver un espectáculo de danzas típicas peruanas, fue una noche genial y provocó en mí muchos sentimientos difíciles de explicar que quiero compartir con ustedes. Me he puesto a pensar que el nombre del blog “Reacciones” resulta realmente preciso pues algo que he vivido me ha producido algunas serias reflexiones.

“El pañuelo blanco sube y baja dibujando círculos en el aire, por ratos hasta ¡vuela por sí solo!, ya luego me percato que una mano conduce su trayectoria. El bailarín realiza su faena con una prestancia única, el movimiento del cuerpo al compás del ritmo milimétricamente engarzado. La hermosa joven que lo acompaña con el clásico vestido del baile, con la sonrisa inacabable más bella que he visto en mi vida, coqueta hasta la muerte. ¡Qué baile perfecto es la marinera! Termina con el conocido acercamiento de caras, haciéndonos creer a todos que se besarán pero no lo hacen a pesar de la mínima y peligrosa distancia, el beso ya se completa en la imaginación de cada uno de los espectadores.”


La marinera, el tondero, la zamacueca, el huaylas, la saya, entre otros fueron los bailes que pudimos disfrutar. Debo confesar que disfruté cada instante de los bailes, no sólo por pura apreciación artística sino porque producía en mí un efecto de peruanidad que me embriagaba de felicidad. Sólo comparable con lo que se siente al cantar el himno nacional en el extranjero después de años de no estar en tu país, o celebrar el gol de clasificación al mundial de fútbol.

No se le ocurra a nadie llamar a ese efecto-peruanidad como mentiroso, hipócrita o pasajero, nada más lejos de la verdad. Fue único, inmaculado, eterno y sobre todo real. Real porque yo quiero a mi país, y momentos como ese sólo me hacen recordar en qué magnitud lo hago, me hacen recordar por qué lo hago. Lo hago porque el Perú es un país tremendamente hermoso y rico.

Si existen expresiones culturales y artísticas de este tipo en el Perú, no entiendo hasta ahora como no se ha logrado forjar una verdadera nación. Es que el Perú no es una verdadera nación, porque ésta sólo es cuando existe en sus habitantes una cosa llamada identidad nacional. Esto significa verse reflejado en el otro peruano, sentirse feliz por sus éxitos y logros, pero sobre todo significa sentir sus miserias como propias.

La extrema pobreza de la sierra del sur no es un problema de todos, los agricultores de la misma zona con parcelas familiares que se verán muy afectados con el TLC gringo son sólo externalidades, los cerro-habitantes de Lima y sus cerro-problemas son sólo la triste decoración de la ciudad, entre otros ejemplos. La falta de identidad nacional es clara y da pena, la realidad es que la respuesta a estos problemas son la indiferencia y el olvido, comenzando por el estado y terminando por cada uno de nosotros, sino recordemos que al firmar el mencionado TLC el tema de los niveles de subvención a los campesinos agricultores han sido una materia totalmente secundaria y de ninguna manera atendida.

El perro del hortelano del que habla Alan García es el fruto de la carencia de identidad nacional, si el mismísimo presidente entiende este problema como el obstáculo que impide la superación del país, yo no entiendo por qué no hace nada al respecto o de repente pretende liquidar a los perros del hortelano a través de artículos periodísticos, ¿absurdo, no?

Yo le sugiero una idea: Empiece a cambiar el Perú a través del apoyo decidido a la cultura, el arte, las danzas, etc. El Perú de eso tiene de sobra y no existe más otra cosa que pueda tocar la nobleza de todos los peruanos que estas expresiones. De otro modo seguiremos pareciendo 27 millones de personas desconocidas viviendo en el mismo lugar. Es ésta la única esperanza.

martes, 8 de enero de 2008

Se vienen las cumbres... (la antesala)



¿Se deben postergar las revocatorias?
La revocatoria es un mecanismo de participación ciudadana, la sociedad organizada puede lograr que se convoque a un nuevo proceso electoral de manera que se reemplaza a la autoridad (alcalde o presidente regional). Esta es una herramienta democrática en donde el pueblo expresa su rechazo a la autoridad por ineficiente, corrupto, etc. Bien o mal esto ha venido funcionando en los últimos años en el país, tanto es así que centenares de kits de revocatoria han sido solicitados por distintas localidades al Jurado Nacional de Elecciones.

Este año se van a realizar dos cumbres internacionales importantes en el Perú, y para evitar problemas y congestiones sociales –dicen los autores de la propuesta- se deben postergar las revocatorias al siguiente año.

¿Qué le parece a usted? A primera vista parece tener sentido, o tal vez no y usted ve la propuesta con cierta desconfianza. A mí me pasó lo segundo, luego me di cuenta que la idea era un verdadero mamarracho desde todas las formas.

Primer tema: Es desproporcional, se limita excesivamente un derecho fundamental (político y ciudadano) para lograr “tranquilidad social” de cara a los eventos internacionales. No pues, no me parece lógico. Si hubiera alguna manera menos restrictiva (o sea menos lesiva a los derechos fundamentales) dice la doctrina constitucional que esta es la que debe usarse para lograr el fin (en este caso la paz social) con tal de no restringir derechos. Piense usted ¿se le ocurra alguna otra manera de lograr “tranquilidad social” sin tener que postergar las revocatorias? Bueno a mí se me ocurren unas 100 formas, propongo una: que el Estado haga su trabajo. :)

Segundo tema: Es ineficaz, porque no se va a lograr la dichosa “tranquilidad social”. No estoy seguro que la persona que lo propuso se lo ha pensado bien antes de decir las cosas, ¿qué le hizo pensar que postergar las revocatorias calman los conflictos sociales? ¡Al revés! Esta es la salida pacífica, el arma democrática del pueblo para sacar a las autoridades que no sirven. Sin revocatoria la forma de sacar a la autoridad enquistada en su cargo debería ser una cosa como Ilave, ¿o esperan que los problemas de las comunidades y localidades esperen a que pasen las cumbres?

Yo tengo una teoría de lo que ha pasado, creo que el autor de la propuesta no es que no se lo ha pensado bien sino que lo ha pensado mucho, el APRA y Unidad Nacional quieren ayudar a sus “buenos” alcaldes y presidentes regionales (Federico Salas por mencionar uno) a que se mantengan a sus cargos evitando sus revocatorias. Ahora sí me hizo sentido toda la cuestión. :)

lunes, 26 de noviembre de 2007

Peruano por un día





Juan Francisco es un tipo de clase media alta, joven y empresario próspero, estudió en un buen colegio religioso, luego pasó a una buena universidad y gracias a esta buena preparación ha podido armar un buen negocio. Él ha vivido en San Isidro toda su vida, todavía vive en casa de sus papás sólo que ahora que tiene ingresos propios y ayuda a pagar las cuentas, sus papás le han dado todo el segundo piso para que él viva ahí.

Hoy es domingo, hace un sol fuerte y hoy juega Perú contra Brasil, y Juan Francisco es un fanático más. Va a ir con Raúl, su asistente en la empresa, al partido que se juega en el Monumental. Francisco se ha levantado de un ánimo estupendo. “Seguro que hoy Guerrero juega como nunca, ese sí que pone huevos” –piensa él.

El partido empieza a las 4 y va a recoger a las 2 a Raúl, dejan el carro en la casa de un tío que vive cerca al Monumental, y echan a andar las cuadras necesarias para llegar al estadio. Ese camino largo está plagado de hinchas blanquirrojos, ¡qué orgullo siente Francisco! Todos yendo a alentar al Perú, toda la familia, grandes y chicos todos quieren ver ganar a Perú tanto como él. Se siente parte de un grupo más grande, unido y fervoroso.

Llega a la butaca del estadio, se sienta y coge un sitio regular, o sea desde el que se ve la cancha más o menos; Francisco no se queja, lo olvida rápido. Se llenó el estadio, más de 60 mil personas avocadas al fin de alentar al Perú. Cual devoto católico en misa Francisco siente que hay algo superior a todos ellos, que es el motivo que los trajo a todos: ¡el amor por el Perú!, ese sentimiento tan puro hacia la patria que hace que la vida valga la pena. Y sale la selección entre aplausos, se forman los jugadores y comienzan a cantar el himno nacional del Perú, este es un momento especial, Francisco canta vigoroso y siente más que nunca el orgullo de ser peruano y es feliz… mientras por la cabeza, como una película, recuerda las ricas montañas, hermosas tierras y las risueñas playas de nuestro Perú -recordando sin darse cuenta una famosa melodía. ¡Qué diversidad única hay en el Perú! Millones de personas diferentes en razas pero al fin y al cabo peruanos todos, de una misma familia, de un mismo tronco, que llevan una sangre mestiza que es nuestra y es especial, que nos hace únicos en el mundo- divaga Francisco feliz en sus pensamientos.

El partido transcurre con fuertes emociones, Perú está jugando bien como siempre juega cuando más difícil es el reto y menos esperanzas tiene la gente. Estamos perdiendo por un gol, pero atacamos constantemente el arco rival, cuando en un centro metemos un: ¡Gol! ¡Qué delirio…! explota en grito la garganta de Francisco, ríe de felicidad plena, se abraza con su hermano Raúl, y de atrás un cholo gordo lo abraza y lo impregna de todo su sudor. Francisco está embriagado de felicidad, no le importa nada, devuelve el abrazo y sigue gritando el gol como si fuera el gol de la final del mundo.

Acabó el partido, salen entre cánticos los hinchas y el camino de regreso es largo pero alegre, muy alegre. Se despide de Raúl afectuosamente cuando lo deja en su casa y luego Francisco retorna a la suya. ¡Qué día excelente! - dice. Pero mañana hay demasiado trabajo por hacer.

Llegó el lunes, llega a la oficina, y encuentra todos los papeles sobre su escritorio, Raúl no había acabado de hacer los informes de auditoría que él le había encargado, y esto significa que perderán al cliente más importante de la empresa. “A esta gente no se le puede confiar nada y menos algo importante” –dice Francisco. ¡Cholo de mierda! – grita enfadado.

viernes, 23 de febrero de 2007

¿Dónde anda la oposición?



Una de las ventajas que trae el sistema democrático a los países que adoptamos esta forma de gobernar es que propone una forma en las que las minorías sean escuchadas, participen con voz y voto dentro de las decisiones más importantes del país. Centremonos en la parte que dice: "que sean escuchadas". Cuáles son esas minorías que pueden y deben ser escuchadas en nuestra democracia, ¿quiénes son aquellos que elevarán la voz por ellos?

Las minorías que deben ser escuchadas son por poner ejemplos: el grupo de cocaleros del Alto Huallaga, los habitantes de Yanacocha, los que sufren las heladas en la sierra, etc. Los que deben hacer sentir su voz son aquellos que encarnan la oposición.

He aquí el gran problema. La oposición debe estar constituida por los lideres políticos de Lima y de cada región, llámese aquí entonces alcaldes, presidentes regionales, y sobre todo (por ser el congreso un órgano tan importante de control político) los congresistas.

Quisiera indultar a los alcaldes y presidentes regionales de la crítica del presente artículo, pues de alguna forma estos que están ahora acaban de entrar, los anteriores ya se veían salir, y además ellos están avocados a una tarea además ejecutiva. Esta vez los dejaremos pasar.

Sin embargo a quien no podemos dejar pasar de ningún modo son a los congresistas. Hablemos de bancadas específicas: Unidad Nacional se ha vuelto un aliado eventual del Apra, la bancada de Fujimori lo mismo y tal vez peor, UPP es una bancada intrascendente y los nacionalistas lo mismo. Lo que ha venido sucediendo es que para representar algunas necesidades han salido a la palestra algunos congresistas que destacan entre todos pero individualmente, portando y reclamando derechos de las minorías, lo cual es bueno pero dista mucho de ser suficiente.

Con el Apra gobernando, con la astucia política de García, Castillo y Cabanillas se necesita más que uno o dos reclamando, se necesita bancadas con unidad de pensamiento, acción, formas de plantear oposición; se necesita bancadas con organización y compromiso casi mortal al Perú. ¿Cuál es la consecuencia de que esto no se haga? Sencillo, lo que viene sucediendo hasta ahora. El Apra plantea y quita los temas de agenda política nacional, cuando deberíamos estar hablando de la helada que azota Huancavelica, el presidente remata el avión presidencial y esto llena todos los titulares.

Recordemos un gobierno sin una verdadera oposición puede llevar a dos cosas según mi punto de vista, o a una inestabilidad tremenda provocada por las multitudes no escuchadas que consiguen caudillos para reclamar, o un gobierno tan fuerte que pasa a ser dictadura (creo que sólo hace falta retroceder unos años para recordarlo). Es pues obligación de las actuales bancadas replantear formas y organización, tienen que dejar la intrascendencia para tomar un rol mucho más activo. Recuerden: ¡Ustedes son la voz del pueblo! (o al menos eso se espera...).

Espero que no confundan de que no se trata de contradecir todo lo planteado por el oficialismo, eso no es otra cosa que sabotear los intereses del Perú para conseguir protagonismo, se trata de hacer oposición constructiva. Eso esperamos de ustedes a cambio de nuestros votos, ¿es mucho pedir?

domingo, 4 de febrero de 2007

Caso Federico Salas


El interés por publicar el siguiente artículo nace a raíz de una noticia que me pude enterar con referencia al presidente regional del paupérrimo departamento de Huancavelica, electo en las últimas elecciones de Noviembre, Federico Salas Guevara Schultz.


Él es el bien conocido ex-presidente del consejo de ministros, del recordado y nunca extrañado gobierno fujimorista. Recordemos un poco la memoria, él fue aquel que en el tiempo de la caída del régimen y ante la explosión de los vladivideos, quiso adelantarse a cualquier videito que le pudieran sacar y decidió confesar que había realizado un pago de 15 millones de CTS a Vladimiro Montesinos en el año 2000.


Federico Salas fue sentenciado por el juzgado pertinente a dos años de prisión efectiva, pues se le encontró culpable por corrupción. Sin embargo Salas presentó un habeas corpus, la cual fue declarada fundada, lo que le permitió postular en las elecciones regionales y ganarlas, pues en caso hubiese sino declarada infundada no hubiera podido postular pues existía una sentencia firme por delito doloso en su contra. A pesar de esto el pasado mes de Diciembre el habeas corpus fue declarada infundada en segunda instancia. Esto significa que la sentencia ya no está anulada y que es una sentencia firme. Esto trae como consecuencia que según la ley orgánica de elecciones regionales, se pueda pedir la vacancia del caro de presidente regional pues nos encontramos en el supuesto de una autoridad que debe cumplir una sentencia por delito doloso.


Sólo quiero recordarles el habeas corpus es una garantía constitucional, es un mecanismo de protección a la libertad personal, aquella que es fundamental en nuestra Constitución, y por tanto de la democracia que protegemos. El habeas corpus sirve para eso, y sólo para eso.


Espero que Salas no haya pensado que servía para poder librarse de una molesta sentencia por delito penal y poder postular. Seguro que no. Por lo tanto, no debe tardar en declarar su vacancia en el cargo, estaremos pendientes pues no existiría peor uso a una garantía tan bien lograda que este que se podría dar.




martes, 23 de enero de 2007

Sobre la Pena de Muerte


Desde hace ya algún tiempo el tema de la pena de muerte, como alternativa a los distintos problemas que afronta nuestra sociedad, ha sido recurrente en los medios de comunicación y desde ahí en la más coloquial conversación con el taxista.
Sólo quiero presentar mi posición en lo referente a la pena de muerte para el terrorismo, a continuación:

La pena de muerte no es la solución al problema. Es cierto que el terrorismo es uno de los delitos más graves de las que el Perú ha sido víctima, cientos de pueblos indígenas han sufrido los más inhumanos abusos provocados por esta peste, es cierto que el Estado debe poner todas sus fuerzas para impedir que el terrorismo brote nuevamente; sin embargo no es cierto que a la maldad se le tenga que combatir con maldad, no hay lógica en eso.

Preguntémonos, ¿tiene sentido que un mal se elimine por otro mal, o esto generará una suma temeraria? Creo que lo segundo es lo cierto.

Es una certeza científica que la pena más grave no acaba con el delito, no lo disminuye si quiera, y si algo hace aquello será: agravar la situación. No nos dejemos engañar, no perdamos de vista el porqué de la pena, no la usemos para hacer demagogia, por último ni siquiera la usemos para amedrentar a los delincuentes, que siguiendo el camino de la pena más severa se han llegado a cometer los crímenes más horrendos en la historia de la humanidad, tras el escudo del estado y la justicia.

Lo que quiero decirles es que la pena de muerte para los terroristas, no mejorará la situación actual porque estaremos tergiversando el fin de la pena llevándola a los límites de la venganza. Romperemos con la lealtad que el pueblo nos exige con la Constitución, con aquel poder constituido tantas veces mencionado y pocas veces respetado, esto les exijo hoy: respetar la Constitución a ultranza. La Constitución dice que la pena tiene como fin la resocialización, ¿una vez más pasaremos por alto un mandato supremo? La tendencia internacional actual es abolicionista con respecto a la pena de muerte, el Perú es parte de un tratado internacional que no permite agregar nuevos supuestos para la pena de muerte, ¿será que nuevamente nos dejaremos llevar por pasiones y no respetaremos tratados que mancharán el nombre del país?

La conclusión es que no sólo la pena de muerte significaría una ruptura con nuestro ordenamiento jurídico, sino que ni siquiera logrará el fin que persigue, pues no eliminará el terrorismo. Logrará dar apariencia frente al pueblo de que el estado lucha fuertemente contra el terrorismo, lo que sería repetir el engaño continuo a nuestro pueblo.





Dejo claro entonces que la pena de muerte no es la solución al terrorismo, ni siquiera se le acerca. Creo que la solución al problema no pasa por un tema de cambiar la pena ya existente: la cadena perpetua.



Como de lo que se trata es un problema social de gran envergadura, éste tiene distintos niveles de preparación, llámese entrenamiento, ideología, incentivos, financiamiento, etc; el tema de la represión cuando ya se hizo terrorismo creo que podría decirse que queda zanjado con la cadena perpetua (esto también es discutible), pero para acabar con el problema el estado debería empezar a combatir aquellos problemas que hacen que el terrorismo pueda existir como el narcotráfico que financia actividades terroristas, como la educación que es tan pobre que aquellos jóvenes sin formación caen en manos del terrorismo, y así atacar los distintos niveles.



Lo que sucede es que lo más fácil y visible es aumentar o agravar la pena, lo que no quiere decir que es la mejor solución como he podido demostrar. Espero haberlos invitado a la reflexión, y que en adelante cuando vean o escuchen una noticia referente a la pena de muerte, se tomen un segundo más para pensar si es verdaderamente eficiente aplicar la pena de muerte, y no de frente condenar con venganza.